Una reciente investigación plantea una alternativa inesperada a las tradicionales inyecciones: el uso de hilo dental recubierto con antígenos como método de inmunización. Este enfoque innovador ha sido probado con éxito en roedores, y podría marcar un antes y un después en la forma en que se aplican las vacunas, especialmente para quienes sufren de fobia a las agujas.
El estudio, publicado en Nature Biomedical Engineering, ha demostrado que la administración de compuestos vacunales a través de la línea gingival es capaz de inducir una respuesta inmunitaria potente y prolongada. En los ensayos con ratones, se utilizó hilo dental impregnado con proteínas virales y, tras su aplicación periódica durante cuatro semanas, los animales mostraron una elevada resistencia frente a una exposición letal al virus de la gripe.
La intervención consistió en aplicar el tratamiento cada dos semanas durante 28 días. Cuatro semanas después de la última dosis, todos los ejemplares vacunados sobrevivieron, a diferencia de los no tratados. Además, se detectaron anticuerpos no solo en saliva y heces, sino también en la médula ósea, lo que sugiere un efecto inmunológico de amplio alcance.
La investigación también reveló un incremento en el número de células T en órganos clave como el bazo y los pulmones. Esta activación general del sistema inmunitario refuerza la hipótesis de que la mucosa oral podría ser una vía eficaz y no invasiva para la administración de vacunas.
¿Es viable su uso en humanos?
Para explorar su aplicabilidad en personas, los científicos realizaron una prueba con 27 voluntarios que utilizaron palillos interdentales recubiertos con colorante alimentario. El tinte logró alcanzar la línea de las encías en un 60% de los casos, lo que sugiere una posible adaptación del método al ámbito clínico humano sin requerir intervención profesional.
El hecho de que la boca y la nariz sean puertas de entrada comunes para virus respiratorios refuerza el interés por esta vía de inmunización. No obstante, hasta ahora, la complejidad del entorno oral había limitado el éxito de otras propuestas similares.

Entre los beneficios que ofrece este sistema se encuentra su fácil distribución, sin necesidad de refrigeración, así como su potencial para ser aplicado de forma autónoma por los propios pacientes. Esto facilitaría campañas masivas de vacunación, incluso mediante envíos postales, en situaciones de emergencia sanitaria.
“Establecemos la vacunación mediante hilo dental como una estrategia simple y sin agujas que potencia la entrega y la activación inmunológica, superando a los métodos mucosos existentes”, afirmaron los autores del estudio. La posibilidad de transformar una rutina de higiene en una herramienta de salud pública representa un avance prometedor.
Info – El Confidencial


