Santo Domingo.— En fotografías de su despacho presidencial hay un detalle que llama muchísimo la atención: cuatro teléfonos. Uno blanco. Uno crema. Uno negro. Y, justo en el centro, uno rojo. No era simplemente decoración.
En una época sin celulares, WhatsApp ni correo electrónico, el teléfono era una pieza fundamental del poder. Las comunicaciones oficiales podían manejarse a través de líneas separadas según su propósito.
De hecho, en el despacho privado de Balaguer se conservaron dos teléfonos con funciones claramente diferenciadas: uno para llamadas nacionales y otro para comunicaciones internacionales.

Los cuatro teléfonos del Palacio nos dejan entonces una imagen fascinante de cómo funcionaba la Presidencia antes de la era digital: distintas líneas, distintos canales y acceso inmediato a diferentes circuitos de comunicación.
Hoy un presidente puede tener todo eso dentro de un solo celular.
Balaguer necesitaba un escritorio lleno de teléfonos.
Y quizá lo más interesante no es que tuviera cuatro…
sino preguntarnos quién podía llamar por cada uno.


