Puerto Príncipe.– La violencia de las bandas armadas que se han enfrentado en los últimos días por el control de dos barriadas en el sur de Puerto Príncipe ha dejado al menos 10 muertos, según informó este lunes la Oficina de Protección del Ciudadano (OPC).

Los enfrentamientos, ocurridos en las zonas de Fontamara y Martissant, también resultaron en el incendio de numerosas casas y negocios y obligaron a miles de personas a refugiarse en otros lugares, según la OPC, un organismo de promoción y protección de los derechos humanos independiente del Estado.

Un total de 562 personas se han refugiado en una iglesia en la zona, incluyendo 69 niños, según datos ofrecidos el domingo por Protección Civil, organismo que ha distribuido agua, alimentos y kits de higiene a los desplazados.

Las autoridades no han ofrecido cifras oficiales sobre el resultado de los conflictos, que parecen haber disminuido en intensidad este lunes, lo que ha permitido la reanudación del tráfico de vehículos y de peatones en la zona, ubicada en la entrada sur de Puerto Príncipe.

El Gobierno haitiano anunció el domingo que había celebrado al menos tres reuniones del Consejo Superior de la Policía Nacional en menos de 72 horas para discutir la situación.

El primer ministro, Claude Joseph, visitó el domingo la plaza Fontamara, donde se refugiaron numerosos desplazados, y aseguró que la Policía “pudo restablecer el orden” en Martissant y Fontamara.

Sin embargo, la situación sigue siendo tensa tras los violentos enfrentamientos entre las pandillas Grand Ravine y Ti Bwa, que han paralizado completamente las actividades en la región.

La oficina de la ONU en Haití lamentó en un comunicado que la violencia entre las bandas sea “cada vez más frecuente” en la capital.

En ese contexto, la ONU recordó que en agosto de 2020 cerca de 1.000 personas tuvieron que huir de sus casas en el barrio de Bel Air después de que las bandas incendiaran sus hogares.

En marzo pasado, cerca de 2.500 personas abandonaron sus casas en el campo de desplazados de Tabarre Issa, al este de Puerto Príncipe, por una serie de “ataques orquestados” por parte de las bandas armadas.